Una risa que te llena de alegría

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La carcajada limpia y natural de un bebé es tan bella e iluminada que despierta una alegría tan hermosa que te evade de cualquier otra realidad que impida disfrutar de esos momentos.

Tal belleza no es necesaria buscarla porque emana de la naturalidad de los bebés y perdura con ellos toda su infancia y en algunos casos toda la vida porque nunca dejan de ser niños. Esa seria la lección a aprender de la carcajada de un bebé y de un niño, nunca tenemos que perder nuestra parte de niñez que todos llevamos dentro y que vuelve a florecer con el nacimiento y crianza de tus hijos.

Disfrutar de los niños, de sus juegos y de sus momentos es enriquecedor para el caminar de la vida que llevamos. Disfruta de esa belleza.

Una sonrisa que te enamora

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No hay nada mas bello que una sonrisa de la persona que amas, provocando en tus sentimientos un amor tan profundo que te aisla de todo lo que te rodea, existiendo sólo tú y ella en ese instante que sobrevuela sobre ambos.

Ese aura que se despierta con el enamoramiento facilita la búsqueda de la belleza en todo el ser al que amas; su sonrisa, su boca, sus labios, su forma de besar; sus caricias, su cuerpo, su forma de amar; su ojos, su mirada, su forma de mirar; sus manos, sus brazos, su forma de abrazar; sus pies, sus piernas, su forma de caminar; sus ideas, su  pensamiento, su forma de pensar; sus sentimientos, su alma, su ser en todo su persona.

Cuando ese amor es tan fuerte no hay nada que te separe de él, tu mente se focaliza únicamente en él y en todo lo que le rodea. Siendo así y alimentandolo diariamente con la búsqueda de esa belleza, ese amor perdura en la eternidad de los tiempos. Y cuando eso se pierde y no se alimenta, no hay más que buscar.

Serguir buscando la belleza en ese amor, merece mucho la pena y te alimenta el alma de mucha felicidad.

Una mirada que te embelesa

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Un mirada que te seduce en el primer instante que la contemplas y que plasma su belleza sobre todo el rostro que observas maravillado, cautivando tus sentidos. Esa fue la primera sensación al contemplar los ojos celestes que brillaban en la carita del bebe que tenía entre mis brazos, aquel bebé tan buscado y deseado que se mostraba con una belleza muy superior a lo nunca imaginado y esperado.

El amor que te despierta la ternura de un bebe y ese sentimiento de protección que te nace desde el primer instante, perduran hasta el final de tus días. No hay necesidad de buscar la belleza porque en ese nuevo Ser todo lo que de él emana es pura belleza y aunque sea muy duro el caminar, esa belleza lo suple con creces.

Ser padre es una de las mejores experiencias de la vida, siendo consciente que el día a día se convierte en un continuo caminar con todo lo que eso implica y significa.