La danza encantadora de las nubes

La habilidad de volar que disfrutan las aves les permite danzar en un mar de nubes sin poder senter el disfrute que ello ocasionaría en un ser humano. En “La libertad de volar” experimentaba esa sensación desde el escenario de los sueños.

Sin embargo no es necesario la experiencia de soñar un vuelo o el uso de cualquiera de los dispositivos de vuelo que existen para poder sentir la belleza de las nubes danzando en el cielo. Tan solo es necesario tener un poco de tiempo y un buen lugar con una vista despejada y espacio para tumbarse hacia la atmósfera, dejando que pase el desfile de cirros en lo más alto de la troposfera cambiando en sus diversas tonalidades conforme evoluciona las fases del día o contemplar el baile ascendente de los cúmulonimbos que impresionan con su complejidad de formas y en la oscuridad de sus grises.

Esas imágenes que dibujan paisajes en el cielo son tan hermosos que encandilan la vista y extasían los sentidos, dejándote una sensación de bienestar inolvidable a semejanza de la libertad que se experimenta en el sueño de volar. A veces es necesario parar un poco y dejarse llevar por esos encantos.

 

“Sólo nubes con nubes, siempre nubes más allá de otras nubes semejantes, sin palabras, sin voces, sin decir, sin saber; últimas soledades que no aguardan mañana.”

-Luis Cernuda

 

Alasdair Fraser – Paul Machlis … Skye Dance. Un hermoso video de nubes danzando al son de una música que acompaña su baile. ♫

Verde viento. Verdes ramas

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.

La primavera, además de traer nueva floración a la naturaleza, expande su alegría visual en la intensidad de los colores, destacando la hermosura de las tonalidades verdes en contraste con los marrones, tostados y arcillas de las tierras.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.

Verde trigo, verdes cebadas.
Verde pino, verdes retamas.
Verde abeto, verdes cañas.
Verde el viento que se respira.

Verde olivo, verdes encinas.
Verde limón, verdes limas.
Verde mayo, verdes olivas.
Verde el espítiru que me inspira.

Verde musgo, verdes hierbas.
Verde fruto, verdes mentas.
Verde tallo, verdes siegas.
Verde el alma que me alimenta.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.

Los urbanitas, con el estrés diario que nos marca la ciudad, nos vemos en la imperiosa necesidad de escapar, ocasionalmente, de las calles delimitadas por edificaciones, colapsadas de polución y del mundanar ruido propio de la urbe, para poder alejarnos a deleitar el horizonte abierto de un paisaje que emana belleza en toda la variedad de sus colores, destacando en primavera el verdor de los prados.

En homenaje a Federico García Lorca que nació un 5 de junio, celebrándose actualmente el Día Mundial del Medio Ambiente, nada mejor que recordar el Romance Sonámbulo como inicio y final de estas rimas.

 

“El bosque sopla dentro de tus pulmones su alma verde.”

-Árbol. Joaquín Araujo –

 

Verde, que te quiero verde (feat. Jorge Pardo) de Nano García. Composición instrumental de la versión del poema de Lorca realizada por Manzanita. ♫

Fotos realizadas por Luis Antonio Sánchez y Gonzalo Huertas.
Rima de Gonzalo Huertas